El arte es toda aquella creación del ser humano que se lleva a cabo con la intención de transmitir algo, comunicar, expresar. Pero surge entonces la duda de si todo vale como arte, por esa regla de tres todo lo que venga de las manos de la mujer, del hombre; forma parte de ese concepto, es ese concepto.
Yo quiero pensar que el arte es una forma no dañina de proyectarse, una manera de hablar sin necesidad de dirigirse a una persona en concreto, una creación que sobre todo sirve y ayuda al creador pero que por consiguiente puede favorecer al receptor o no afectarle por el simple hecho de no querer percibirlo.
No creo que el arte sea bueno o malo, creo que es útil, comercializarlo es deshonrarlo, pero qué no se comercializa hoy en día, nuestra forma de vida nos empuja a ello.
Así pues, considero que a través de las artes se puede ayudar, se pueden trabajar múltiples aspectos de la realidad humana y un ejemplo lo hemos visto en la práctica que se llevó a cabo en la última sesión: trabajar a partir de juegos de escritura, de definiciones; cosas tan diversas como la creatividad, la concentración, la dialéctica, la capacidad discursiva etc.
Del mismo modo con la lectura, con la música, la danza y el teatro, con la comida, la pintura, la costura, todas aquellas cosas que considero arte porque del ser humano sale y al ser humano puede entrar, todo se puede convertir en arte si se parte de la anterior definición, siempre bajo mi opinión.
La musicoterapia es una buena forma de ejemplificar el trabajo que se puede desarrollar a partir de algo tan común y bello como la música.
Tuve la oportunidad de llevar a cabo mis prácticas en un centro de discapacitados psíquicos y allí compartí con ellos horas en el taller de musicoterapia, solo con ver los resultados a corto plazo, en el aula; con ver como su estado físico mejoraba al igual que su estado mental, psicológico, mereció la pena.
Y para ir terminando, me gustaría dejar el título de un libro que respalda mi idea de que todos somos artistas, pintores, escritores, músicos, costureros, cocineros etc. Solo tenemos que buscar en ese amasijo de capacidades que guardamos sin darnos cuenta.
El libro es: "El derecho y placer de escribir" (Curso de escritura creativa) de Julia Cameron.
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